Los exámenes llegan y ese cosquilleo en nuestro estómago comienza, tratamos de recopilar los apuntes, nos desvelamos, queremos leer todo en unas horas y tratar de no volvernos locos en el intento.
Lo primero que pasa por nuestra mente al escuchar la frase: “Mañana hay examen” es el miedo a no aprobarlo y nada produce más nervios que eso. Por eso les recomiendo prepararse desde la primera clase, escuchar con atención, tomar notas, hacer las tareas y dar un pequeño repaso para refrescar nuestra memoria.

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